miércoles, 24 de junio de 2009

UNA MALETA AGRADABLE


Palma de Mallorca a 23 de junio de 2009
Una maleta Agradable.

Los años no pasan en balde. No lo digo porque la cabeza pinte canas, ni porque los años nos avasallen, que es lo natural, sino porque los sentimientos salen a flote en la medida en que vamos perdiendo facultades. Parece que se reblandece el espíritu y con él el carácter. Hace 25 0 30 años que no visito mi lugar de nacimiento, mi patria chica, pero, a pesar de ello, guardo en la memoria mi pequeño pueblo y los lugares de ensueño donde pase parte de mi infancia y adolescencia. No fue mucho tiempo, es cierto, pero allí “viví” los mejores días de mi vida, quizás, también, los más trágicos, pero está es otra historia. A mi pueblo iba y volvía con frecuencia en aquella época pero siempre tuve presente en mi corazón, en cada partida, que pronto regresaría.
En mi pueblo y de mis mayores aprendí lo que es la vida, sus grandezas, sus sinsabores y pronto me amoldaba a su cotidianidad, a la rutina de sus gentes amables, cariñosas y en modo superlativo generosas. Allí aprendí a amar a la naturaleza en sentido amplio y a ser dialogante con el hombre gracias a las enseñanzas del abuelo Crisóstomo y de algunos personajes que de alguna manera impresionaron mi espíritu. También conocí los primeros amores y, quizás, el dolor de no ser correspondido, o la felicidad de un encuentro no previsto, o el encuentro, a hurtadillas, que aceleraba el corazón y ponía todos los sentidos a prueba en el silencio cómplice de los cafetales.
Nunca imagine que llegaría el momento en que me alejara del pueblo y transcurrieran 25 0 30 años sin volver a él. Cuando se ha vivido en una ciudad o en un pueblo con intensidad y a edad temprana, cuando todo resulta ser crucial porque sus vivencias se hacen indelebles, marcando para siempre el espíritu y el carácter, se puede afirmar que, el tiempo y la distancia, por largos que sean, no son capaces de borrar de la memoria y del corazón su grata presencia. Yo llevo a Chaguaní incorporado a mi ser, y a veces tengo la grata sensación de salir de una de sus calles o de una de sus casas, me invaden a veces sus aromas: el olor penetrante del guarapo de caña hirviendo en los calderos; el agridulce olor de la cereza del café, o de una fruta madura que exalta los sentidos, bien decía el bardo que, /hay días en que somos tan lúbricos , tan lúbricos/ que nos depara en vano su carne la mujer/ tras de ceñir un talle o acariciar un seno/ la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer... Parece increíble que hayan pasado 25 o 30 años desde mi última estancia en él. Es curioso, aquí, en Mallorca, en ésta isla mágica, estoy instalado en otra realidad, diversa a aquella del pasado, con otras emociones y otras responsabilidades, y, sin embargo, no pierdo ni por un instante la momentánea visitación de lo remoto. ¿Qué es lo que hace posible esta atemporalidad de la percepción de sentimientos, objetos y lugares? El tiempo y el espacio se comprimen y dan lugar a un espacio nuevo donde se depositan los recuerdos. Por ello, en esos momentos de abstracción y efluvio da igual estar en Mallorca, en Bogotá, en Atenas o en Chaguaní. Lo digo, sin arrogancia, porque cualquiera que sea el lugar de residencia o de visita ocasional de un país o de una ciudad podemos evocar nuestros lugares de ensueño y sentir su grata presencia. Vamos por un camino cualquiera y de pronto, sin ningún pretexto, una fragancia, un árbol o una flor nos traen a la memoria lo que presumíamos olvidado. Sentado en el balcón de mí casa, mirando el Mar Mediterráneo, dejo correr la imaginación, me aventuro por lugares conocidos y me pregunto si seguirán siendo iguales o si, por el contrario, han cambiado al ritmo de los nuevos tiempos o de mezquinas necesidades. El mar, frente a mi ventana, los bañistas del verano y el calor que todo lo invade y lo posee me llevan con frecuencia a los remansos de las Sardinas, la Vieja o la Guacimalera, a esas tardes de solaz en los playones de un rio.
Pienso que cuando regrese encontrare el pueblo con su ritmo habitual: ahí seguirán en la plaza, debajo de la centenaria ceiba, los tenderetes domingueros y sus gentes bullangueras; los puestos llenos de fruta y pan coger y el titiritero para regocijo de los menores; los vendedores de paraísos y nirvanas para escarnio de ingenuos e incautos; el culebrero vendedor de ungüentos, desfacedor de entuertos y reconstructor de virgos; la gitana que echa las cartas y lee el futuro en las líneas de la mano; los compradores de café y panela pagando a precios de subasta el esfuerzo de los productores; los reducidores y expoliadores; los saltimbanquis mendigando una moneda para mitigar el hambre; los usureros en busca de los necesitados para terminar de exprimirlos; los quincalleros ofreciendo baratijas; el político de turno vendiendo expectativas incumplibles; los niños, con sus juegos inocentes, recreando la vida; el alcalde y el cura manteniendo el orden establecido y la “moral” cristiana y las campanas de la iglesia del Señor de la Salud llamando a misa.
Que grato y agradable es comprobar que hay personas y lugares que siempre están presentes aunque se encuentren lejos o que creíamos olvidadas o extraviadas en no sé qué recovecos de la memoria. La verdad es que solamente olvidamos aquello que no nos seduce, o lo que rechazamos por ingrato o perverso, todo lo que no queremos llevar en nuestra maleta, en nuestras pobres odres. En ella solo llevamos lo que consideramos agradable, todo aquello que hemos incorporado a nuestra propia vida, todo lo que de tarde en tarde, apesadumbrados, alegres o nostálgicos, nos contamos así mismos.

Carlos A. Herrera Rozo.

domingo, 20 de enero de 2008

UN VIAJE


UN VIAJE

Recorría perezosamente los caminos herrumbrosos de mi memoria, caminos retorcidos por el tiempo y la distancia, hollados miles de veces por diversas plantas sin dejar huella en muchas ocasiones o dejando algunas enseñanzas y amarguras; eternos caminos de sopor perdidos en la conciencia universal: Mis recuerdos, los tuyos, los de todos, mariposas olvidadas en el candil de un filosofo cuyo nombre no recuerdo o del cual no quiero acordarme, o dejados por puro azar en la lámpara maravillosa de Aladino o en los paraísos y Nirvanas que nos ofrecieron de niños.

De tarde en tarde cuando el sol del medio día calcinaba mis “pobres odres”, a decir de Leo Legris el funámbulo, desandaba los caminos por donde se perdió la inteligencia: allí, en los profundos abismos de la nada emergía una tenue luz, mezquina, hija putativa de mi vagabundeo. Entonces, sin saber porque, inesperadamente, renacía, recorría jadeante y raudo cosas, hechos y lugares. Acariciaba los objetos de mis deseos y anudaba hechos y parajes olvidados y siempre presentidos: la vida es una herida abierta, herida que acaba por matar a los heridos.

“No,- decía el poeta-, la vida es una flor con fragancia de mujer, es la simiente abierta. La flor es más bella que el fruto, éste es redondo y cerrado, sin fisuras aunque sus colores estimulen los sentidos”. Yo prefiero el fruto con el gusanillo que corroe sus entrañas y las mías y nos lo entrega vacío permitiéndonos llenarlo de contenido haciendo del ocio un rincón edificante.

En estos menesteres andaba entre el sopor del viaje, el sudor, los malos olores y el trepidar de la escalera de tumbo en tumbo, cuesta abajo, por la redonda y arrugada carcasa terráquea. El carreteable se asemejaba a mis recuerdos y en cada recodo la nube de polvo levantado los sepultaba uno a uno como densa neblina producida por los años. Quizás, no pocas veces, esperamos que eso ocurra para olvidar los malos ratos y era precisamente eso lo que aspiraba mi corazón en mi viaje hacia el Cenit: Nombre rimbombante y peregrino de mi destino, ¡Cenit! Cargo con mi somnolencia a cuestas todos los días de mi vida y posiblemente de todas las vidas que he vivido…

De mis divagaciones me saco el chasquido de un cerdo. Rodábamos a toda marcha por las polvorientas calles, avanzando sin ton ni son de la amargura a la alegría rozando por segundos el milagroso estado de la felicidad. Hicimos el ingreso triunfal a la ciudad añorada. No sé cuantas horas pasaron; fueron muchas, el espejo pinto canas y muchas líneas comenzaron a surcar mi cara. Mis vecinos de viaje estaban rucios y en las arrugas de su rostro se podían contar las edades de la tierra por miles de años.

La puerca había parido 10 lechoncitos y en otro rincón de la chiva piaba una camada de pollos o cantaba un gallo o balaba una oveja. El arca de Noe en que iba convertido nuestro transporte era un hervidero de vida que, con indistintas voces, reafirmaba su presencia. Mientras seguíamos avanzando aumentaba el bullicio interior. El arca continuaba su viaje y aumentaba sin cesar el numero de pasajeros sin que cambiara ni su tamaño ni su forma, lo único verdaderamente cierto es que los pasajeros y su equipaje aumentaban sin cesar, tanto que se paso rápidamente del paraíso donde Adán reino a solas con Eva, a las comunidades primitivas y al intercambio de “mercancías” en la más amplia acepción de la palabra; del comunismo primitivo a la propiedad privada, de la propiedad privada al derecho divino y a la protección patrimonial; de la protección patrimonial al capitalismo cerrero y al socialismo y por ultimo al movimiento de los neo-con: a la envidia, al egoísmo, a la rapacería y a la supervivencia de las mayorías a costa del sufrimiento ajeno ocasionado por la felonía de unos pocos. Con estos movimientos surgieron a la vez los partidos políticos y sus mesiánicas ideologías: La democracia, el socialismo, las religiones, las dictaduras y fascismos, la demagogia, los sindicatos, los ricos y los pobres.

Inmune a todo cuanto ocurre en su periferia y en el centro y en los lados y en todas partes, la escalera, bus, chiva o arca de Noe sigue avanzando hacia su destino incierto. Cada cierto tiempo se apea del viaje un pasajero y se suben trescientos o más. ¡No sé donde caben tantos! Pero ahí vamos acomodándonos como podemos. A veces pienso que la vida nos va desnudando, mostrándonos las llagas y sus purulencias: perdemos la camisa en cualquier burdel, los zapatos se terminan por las suelas de tanto desandar lo andado, los pantalones hechos jirones, con las rodillas rotas y la bragueta intacta, de tanta jaculatoria, abluciones, genuflexiones y pedir perdón por lo que no hemos hecho y no pocas veces nos tenemos que cambiar por otro, por el que no queremos ser, o, en el peor de los casos, por el que realmente somos y siempre hemos ocultado y, a los pies de nuestra cama, el gato o el perro duermen plácidamente sobre nuestro roto jérsey de invierno. Hemos sudado tanto nuestra existencia que la camiseta desapareció en hilachas y colgado de la pared del cuarto el frío tic- tac de un reloj nos anuncia, segundo a segundo que, al final, nos pondrá una trampa de la cual no podremos escapar.

En estas reflexiones andaba cuando uno de mis vecinos de viaje contó la siguiente anécdota:

Una pareja se fue de vacaciones a una laguna donde se podía pescar. El esposo amaba pescar al amanecer y a su mujer le encantaba leer.
Una mañana, el esposo volvió después de varias horas de pesca y decidió tumbarse y dormir una pequeña siesta.
Aunque no estaba familiarizada con el lago, la esposa decidió salir a pasear en el bote.
Remó una pequeña distancia, anclo el bote y retomó la lectura de su libro.
Al poco rato apareció el guarda y le dijo:
- Buenos días señora... Qué esta haciendo?

- Leyendo - respondió ella-.

- Se encuentra en un área de pesca restringida-le dijo el guarda.
- No estoy pescando, estoy leyendo -respondió la mujer-.

- Si, pero dentro de la barca tiene todo el equipo de pesca. Tendré que llevarla conmigo y ponerle una multa-sentenció el guarda
- Si usted hace eso lo denunciaré por violación- dijo la mujer indignada.
- Pero si ni siquiera la he tocado...-dijo el guarda-
- Si, pero tiene todo el equipo -sentenció la mujer-

Y esto es lo que deparan los viajes, en mas de una ocasión sale lo que no se espera.

martes, 14 de agosto de 2007

El PISO X


La ciudad, erizada de inmensos rasca cielos se agitaba, no solamente por el murmullo habitual de su cotidianidad, sino, particularmente, por la fuerza subterránea de su historia, por los ruidos permanentes y familiares producidos por el rugir de los motores, el chirriar de los frenos, el desenfreno de cláxones multitónos, gritos, voces, cantos, susurros y el monótono rodar y crujir de los piñones en las fábricas, conforman, todo ello, el fuelle cansado , rítmico y sofocado del inmenso pulmón de la ciudad, cósmico éxtasis del hombre en sociedad: Se había adherido a él un desconcierto general, un presentimiento de zozobra , un extraño ruido metálico que arañaba las conciencias, lastimaba los sentimientos y quebraba los criterios de valor mantenidos por ciertos e inmutables por las almas buenas.

Arriba, en los rasca cielos, con unas vistas panorámicas que hablan de la grandeza del hombre y del gélido frío de sus mentes, se extendía basto el horizonte, mas allá de los limites de la ciudad, de las chimeneas de las fabricas , de las colmenas, ciudades dormitorio donde malviven sin cadenas ni cepos visibles hombres, mujeres y niños que mantienen vivos los motores de la producción en cadena , y, más allá, más tierras y más hombres y más fabricas y más necesidades y más hambre y más miseria y minas de ricos minerales y petróleo y más ambiciones y codicias y los cientos de millones de esclavos del siglo XXI disfrutando de la libertad garantizada por organismos internacionales, constituciones, y cientos de miles de normas que dictan sus derechos, deberes y obligaciones, sin contar para nada que la única, la de riguroso cumplimiento, no esta escrita, como si fuese una norma de derecho consuetudinario,
el hambre, que se arrastra por las calles con facciones desencajadas, ojos extraviados y una palidez próxima al sepulcro en tanto, en el Piso X , en mullidos sillones en salones donde las maderas nobles expelen suaves aromas y sedas pinturas y tapicerías ennoblecen el ambiente y la luz del sol es atenuada por finos velos y cortinas, alrededor de una larga y amplia mesa de cedro negro, se reúne un grupo variopinto de ciudadanos rozagantes , llenos de vida, pletóricos de autoridad, vestidos por los más importantes modistos y muchos de ellos luciendo brillantes condecoraciones y, otros, capelos y birretes , venidos de todos los confines del globo, con la importante misión de salvaguardar las tradiciones de pangea.

Abajo, afuera de las impresionantes torres de cristal y acero, calculadas por el cuerpo de ingenieros y arquitectos, contra terremotos y posibles atentados, orgullosas de su verticalidad y ostentación ornamental además de la magnificencia añadida por contener en su seno el nuevo diseño económico mundial representado en las compañías multipangeales con sede en las grandes ciudades del mundo y sus filiales, sus fabricas, distribuidas por los sitios mas necesitados de pangea, no con el animo de solucionar el hambre y la miseria sino para llevar la codicia y el expolio al máximo refinamiento y perversión; en la calle, el pulmón de la ciudad resopla: los vendedores de ilusiones pregonan por todas las esquinas la buena nueva: paraísos y nirvanas; los vendedores de prensa vocean vanas esperanzas, conocedores los editores de que la esperanza es el sustento de los débiles, dóciles y sumisos; la ciudad se altera no al ritmo de sus gentes, fabricas, vehículos que ruedan por sus calles sino al ritmo trepidante de la bolsa de valores, movimientos de capitales y los resultados al alza y a la baja de los títulos valor. En las calles el rio humano se desplaza a sus que haceres comentando las ultimas noticias de las paginas amarillas o el partido de fútbol de su equipo favorito ajenos al destino que les trazan los hombres del piso X; algunas veces el pulso del hormiguero se altera por una palabra imprudente, por una fotografía demasiado explicita o por una medida demasiado restrictiva de la libertad fundamental, la única: la miseria.

En extramuros, donde se apiñan las necesidades, el analfabetismo, las enfermedades, la delincuencia, las bandas juveniles, los vendedores de estupefacientes, los estafadores de poca monta, los reducidores de objetos robados, los sindicatos de las grandes empresas, los subversivos, los terroristas, las sucursales de los sindicatos del crimen, los creyentes, los orates y, en fin, los desposeídos de la resurrección y la vida; todo es convulso fuera de las puertas del templo, dentro, recogimiento, obediencia y esperanza. El hombre del montón acostumbrado a que piensen por él, a que decidan por él pone todo su ser en manos de Dios y de los prohombres de la nueva ideología. El ejercicio de los deberes ciudadanos esta supeditado a elegir a quien señalen los jefes y los grandes rotativos, a obedecer la consigna, a ser parte activa de un ejercito, a tener por estandarte una bandera de un color determinado o de otro pero del mismo jaez; de una ideología o de otra bajo consignas similares. Para ellos el hombre solo es una cifra grabada en un chip bajo la piel de un brazo que debe producir el máximo de rendimientos y el mínimo de problemas para que justifique su subsistencia y la estabilidad del sistema.

Jorge es uno de ellos, uno mas de entre el montón, con su juventud a cuestas y un nada que hacer permanente, no porque no lo desee sino porque no encuentra que hacer, ha de atenerse a las leyes del mercado donde siempre hay mas demanda de trabajo que ofertas,y, por lo mismo los salarios son cada vez mas raquíticos, tanto o mas que sus usufructuarios; su pobreza la compartía con su compañera, su hijo, y Florian, su amigo, con quien ademas simpatizaba con su afición al balón pie, a los puros y a la cerveza los fines de semana. Ninguno de los dos tenia nada salvo su pobreza y buena voluntad de animo para disfrutar los buenos momentos que pudiera depararles la vida. Vivían en el mismo barrio y en la misma calle de tierra pisada que se empinaba hacia el cerro y que en periodos de invierno se convertía en un lodazal intransitable; al final de la calle, en el valle, cerca del río se levantaban las fabricas, en la zona grande, en una sucesión de barracones mal terminados, de techos bajos, poca o ninguna ventilación, apiñados en calles estrechas y cercados, por seguridad, según decían, con alambre de espino, atalayas cada cien metros, cerrojos y candados en las puertas y guardias que controlaban la entrada y salida de trabajadores y mercancías al exterior.

La arquitectura, si así puede llamarse, de la "zona industrial", la conforman barracones inmensos de planta cuadrada donde, sobre lozas de hormigón para protegerlas de la corrosión se ancla la maquinaria industrial; los corredores formados por las diversas piezas industriales son de tierra pisada y húmeda o en el mejor de los casos de adoquinado cocido por donde transitan diariamente los cientos de trabajadores del barracon dentro de un ambiente insalubre y falto de las mínimas normas de higiene para su funcionamiento. Todo en ellos esta organizado de forma tal que, la reconverción de las fabricas, si fuera necesaria, se haría de forma rápida y eficiente. Nada se ha dejado al azar. Todo esta preparado tanto para los fugaces tiempos de paz como para la guerra. Lo único que no esta preparado es el hombre. A él se le obliga, no con un fusil a su espalda, sino con el acicate de sus necesidades, de su pobreza e inanición permanente muy a pesar de sus denodados esfuerzos. El hombre intenta esquivar la pobreza, alejarse de ella como se aleja de una enfermedad contagiosa ,porque ademas de ser contagiosa es una enfermedad incurable en la mayoría de los casos. Observese que cuando se esta dentro de una comunidad con esta patología lo mas relevante es el estado general de sus gentes, su abatimiento, su incertidumbre, su incapacidad física , mental y anímica para encontrar una salida que por lo demás no existe... La trampa esta permanentemente cerrada no hay salvación ni escapatoria. La tenaza se cierra sin dejar salir a nadie: Es una tela de araña donde las redes de dependencia lo sofocan todo hasta conseguir la sumisión y, al final del proceso, la esclavitud silenciosa: El sagrado derecho de morir de inanición sin poder protestar. El hambre se ha convertido en un instrumento de sometimiento, represión y tortura. Quienes dirigen las organizaciones saben que el hambre somete y mata especialmente a los niños... Y que la violencia y la criminalidad crecen en su entorno convirtiendo la convivencia en un infierno desviando el interés de las gentes hacia su propia supervivencia.

La guerra despues de los dos ultimos conflictos parece exorsizada. Los organimos internacionales han sido creados para garantizarlo y los prohombres del piso X sirven de avalistas del proceso. Sus frecuentes reuniones de alto nivel para confirmar la buena voluntad de la causa así lo confirma. La guerra, desde esta perspectiva, se sucede entre dos fuerzas irreconciliables, entre dos enemigos con la misma ambicioin y con pocos principios. Éste no es el caso. El espejo no refleja toda la realidad, atras, mas allá de azogue, se esconde la esencia, elñ estado mental y emocional que la hace posible: La codicia de unos pocos solamente retenida a intervalos cortos de tiempo mientras se prepara el proxomo zarpaso sobre una victima inerme, sobre la que se descargan a discreción bombas, disparos, muerte, destrucción, ruinas, heridos, refugiados y y el parte de victoria para encubrir el saqueo monumental de sus riquezas. La miseria adquiere con estos métodos carta permanente de naturaleza que tratan de esconder con nuevos y denodados esfuerzos llamando a la solidaridad mundial en defensa de las victimas. Los organismos internacionales se aplican con el mayor interés en la reconstrucción del pais destruido y los agresores son los primeros en ofrecer soluciones, créditos y ejércitos para garantizar las instituciones perdidas con el consiguiente hundimiento final de la economía fagocitada por la guerra. Se persigue y se humilla en nombre de la nueva ley a los supervivientes, se fusila a los infractores, se nombran gobernantes adictos a los invasores, se envilece o se sobornan a los medios de comunicación independientes para que propaguen las nuevas doctrinas y se somete a la población restante para que cumpla con los nuevos designios que le sean trazados. Los supervivientes viven aterrorizados por amenazas dispersas, solo presentidas, pero reales. Ya no se le tiene miedo a las bombas o a las balas perdidas, que también ocurre, sino al vecino, al que viene de frente por la misma calle a plena luz del dia, al mercenario, a los grupos paramilitares que deben mantener la zozobra. La rebelión, la exigencia legal de ser persona, es violentada con las armas. En este entorno, el hombre se resigna, pierde el deseo de lucha, acalla la protesta, reprime su desesperación y se limita a intentar sobrevivir con su familia rompiendo los lazos con el resto de la sociedad que padece como él los mismos síntomas. El progreso anhelado se convierte en un bien imposible porque amenaza no se sabe que intereses del piso X: La lucha inmoderada por el control de las reservas naturales no renovables es el eje sobre el que giran todas las estrategias del piso X aun a costa de la vida humana.

Florian,Jorge y familia viven dentro de esta realidad pero no lo saben: Su inocencia, su ingenuidad, su falta de conocimientos, su analfabetismo funcional, las campañas de los medios de comunicación para manipular la realidad los mantienen en la perfecta ignorancia de conformidad con las directrices del poder. Sus necesidades las cubren con trabajos a tiempo parcial, saltando de una empresa a otra, trabajando por odias o por semanas pero nunca a termino fijo, sin derechos sociales reconocidos, con una seguridad social deficiente, evitando caer, con esos escasos medios en brazos de la miseria, del dolor y la angustia: Cuando el trabajo en las fabricas escasea recurren al trabajo negro: venta de DVD, casetes, cigarrillos de contrabando y cuanto cachivache pueda exponerse en el rastro para regocijo de los necesitados y nuevas fuentes de ingresos para los ricos quienes se deshacen de sus prendas y objetos obsoletos vendiéndolos a los reducidores y estos a los vendedores del rastro. El circulo siempre esta cerrado y a buen recaudo de la autoridad competente. Si no bastan estas argucias recurren a los prestamistas, a los usureros: Bancos o montes píos donde por intereses leoninos, autorizados por la ley, es decir, por ellos mismos, los necesitados terminan dejando su existencia. ¿Amoral el procedimiento? ¿Falto de ética?. No. Para eso esta la ley. Es un acto limpio, puro en el mejor sentido de la palabra. sabían lo que se hacían. Son responsables de sus actos. Después de firmados los contratos la ruina es segura. Es el mismo destino de los pequeños comerciantes, corredores de bolsa y parvos inversores quienes han de sacrificarse, perderlo todo, para salvaguardar la solvencia del entramado financiero. En este ir y venir permanente recorriendo calles y caminos, dejándose la vida a jirones en un perenne estado de inseguridad y de violencia ejercida desde todos los puntos cardinales, no se ve la luz al final del túnel: El futuro, del que tanto esperan, tanto mas si hay niños que cuidar, se presenta como una vana esperanza. El hambre y las enfermedades dan rápida cuenta de los infantes y sus progenitores cegados por la sin razón de sus vidas, comienzan a albergar rencores allí donde antes descansaban las ilusiones...

Jorge y Florian trabajan, saben de tantos oficios como fabricas han visitado y no saben,en realidad, de ninguno ; en uno ponen un botón; en otro una tuerca o un tornillo; en el de mas allá mezclan cemento o ponen un ladrillo; limpian pollos;hacen hamburguesas; sirven copas y un sin fin mas de trabajos igualmente mal remunerados y bien vigilados por capataces sin escrúpulos. Los patronos ciertos del bien que le prestan a la humanidad y a las comunidades donde instalan sus factorías son cada vez mas exigentes, no les preocupan los trabajadores en tanto seres humanos sino como mercancía, compran la fuerza laboral independientemente de quien la vende: es la máxima abstracción, por ello, aquí no cabe la compasión: la maquina debe trabajar no es un objeto susceptible de sentimientos. La vida es un teatro de titiriteros donde la libertad depende de la cuerda que hale el titiritero, el sino es el cordel del cual pendemos y nuestra representación depende no tanto del guión que se nos ha asignado como del estado de animo de quien mueve los hilos, y estos son movidos de conformidad con los intereses de quienes se reunen en el piso X, de la torre de cristal y acero, en alfombrados salones rodeados de mobiliario de finas maderas que expelen suaves aromas:Las autoridades de pangea, reunidas en el piso X , civiles, militares y religiosas, vestidos de acuerdo a sus rangos y rodeados por una pléyade de sirvientes: asesores,técnicos, consejeros, ministros, ideólogos, y lagartos que entre reverencias y salemas van trazando en eruditas cogitaciónes el porvenir de la sociedad de naciones mientras van despachando, en el gran reparto, los despojos de los que serán los futuros despose idos y receptores de la caridad, la benevolencia y mejor buena voluntad de los invasores. En medio de ágape los señores de la paz y de la guerra aprueban juiciosamente las recomendaciones que con tanto esmero han presentado a su consideración el cuerpo de ticónicos, asesores, consejeros y ministros. Ahora el futuro solo depende de una orden. La prensa hablada y escrita y los medios de comunicación audiovisuales se harán eco de las importantes medidas y las magnificaran hasta hacerlas creíbles. Los ciudadanos son asaltados en su buena fe, su ingenuidad y su inocencia y se convertirán en multiplicadores de la buena nueva independiente mente del bien o el mal que pueda causarles: Han hablado los sabios, los que conocen los problemas, los lideres y hay que apoyar sus desiciónes, todo lo demás sera considerado como un atentado contra la patria común y los principios de una sana convivencia: El artificio ha dado el resultado esperado. Contando con la sumisión del pueblo, con su abulia, con su falta de análisis de los fenómenos que lo afectan, con el éxito del eslogan tantas veces repetido:"NO PIENSE NOSOTROS PENSAREMOS POR USTED", el monopolio de las riquezas esta garantizado y el sometimiento de otros pueblos a tiro de cañón, sin preguntas ni respuestas, solo un acto mas de la inteligencia, de la superioridad intelectual, de la obligación de propagar la nueva fe a los pueblos descarriados y alejados de la nueva religión impartida desde el piso X. No comprenden, cegados por la codicia y sus sórdidas decisiones que están larvando el odio y el resentimiento entre los destinatarios de sus desvaríos. El futuro sera diferente y las reacciones diversas. Las actitudes de los disidentes recibirán nuevos nombres y se colgaran en los códigos nuevas leyes y sanciones.

Jorge, su mujer, su hijo y su amigo Florian pasaran de conformidad con la nueva legislación y con las nuevas tendencias ideológicas de ciudadanos a anarquistas, de anarquistas a rebeldes, de rebeldes a subversivos , de subversivos a terroristas y de terroristas a ser la diana de la mira del fusil o del cañón del piso X. Jamas tendrán la razón, no han sabido hacer uso de la libertad ni de las oportunidades que se les han ofrecido. Estas serán las rezones que se esgrimirán, desde los medios de comunicación y el gobierno de turno, para justificar el atentado contra los derechos humanos. Nunca dirán que son los condenados de la tierra por expresa razón del piso X.











LOS DADOS


Lado, cuadrado, cubo, dado. Geometría plana y del espacio. Creación en síntesis. El ojo de Dios entre un triángulo equilátero mirando de lado. La túnica de cristo. Los dados dando giros y giros y .¡Urra! ¡Urra!, ¿Bájate de ahí si eres el Dios de los judíos!... Los dados con sus lados rodando,tras, tras, tras, tras contra el tapete verde y, ¡As! ¡ Es mía! ¡La túnica es mía!... La suerte es un regalo de los Dioses, ¡ bebamos por ella!

¿Desde cuando se vinculan los dados con los Dioses? ¿Donde aparecieron por primera vez los dados? Vamos por partes. Primero el origen. Dios creo el universo. Debió ser a imagen y semejanza de si mismo, redondo para que rodara eternamente, para que alcanzara para todos, para que fuera mas manejable, moldeable, acomodaticio, sin aristas, opaco, sin destellos, gris, antireflexivo y anárquico. No lo hizo cuadrado por que le pareció demasiado ordenado o, quizás, muy parecido a si mismo, formal, calculador, frió, reflexivo y cortante en las aristas. ¡Excesivos cálculos,-pensaría-, para tan poca cosa, además si lo hiciera cuadrado no podría jugar a los dados... Pero ahí esta, redondo, mostrando su mejor cara el planeta azul,para regocijo de su inventor, que lo ve desde la gran pantalla...

Los dados al parecer son oriundos de oriente e ingresaron en la cultura occidental presumiblemente por Grecia, eso dicen los historiadores, lo cierto es que en todas las culturas se han encontrado vestigios de su uso: En el sitio de Troya Dioses y hombres jugaron con ellos; los romanos los usaron en y sus oráculos, en la adivinación, en lo bueno y en lo malo. Su vinculo con los Dioses los hacen de mejor linaje.

Muchas frases dicen relación a los dados y nos descubren parte de su significado: "La suerte esta echada ", Julio Cesar. "Un lanzamiento de dados nunca abolirá el azar",Stephane Mallarme. "Estoy convencido de que Dios no juega a los dados", Albert Einsten. "Dios no solamente juega a los dados sino que aveces los lanza donde no podemos verlos" Stephen Hawking. "Si Dios jugara a los lados Ganaria" Ian Stewart. "el dado del juicio...el mismo que ustedes, caballeros, usan en éste su tribunal", Francois Rabelais. Y muchas otras que no citaremos para no hacernos prolijos del azar... de los dados.

Al parecer no hay acuerdo, los dados, esos pequeños cubos numerados por los lados siguen rodando. Robusta redondez de su significado, abur, abur,azar, azar... Pares o nones y siempre lo mismo. Dios no juega a los dados porque si jugara ganaría, y, si no ganara, los lanzaría allí donde no pudiéramos verlos. La trampa esta en el origen. Es un galimatías, la razón de la sin razón: ¡El origen de la ciencia!. Que conste que no es de mi cosecha tal afirmación y que, para validarla, he citado a las mejores mentes de nuestro tiempo. Ahora bien, ¿Qué decimos los hombres? ¡Nada!. Si nos sometemos al azar, si es el dado del juicio el que se usa en el tribunal, si los fenómenos de causa y efecto son puro azar, si puro azar es la vida y azar es la creación, ¡que rueden y rueden los dados! ¡Que sea lo que los dados quieran!

Sea como fuere, con dados y sin ellos, aun nos queda la esperanza de ganarle una partida a la vida, de jugar la suerte del burro y arrancarle un destello de luz a nuestro pobre cacumen a pesar del acierto del poeta:


Relato de Sergio Stepansky de Leon de Greiff

"Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

Y la juego o la cambio por el mas infantil espejismo,
lo dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente , desde el principio hasta el fin,
-en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...-

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.

Y la juego, o la cambio por el mas infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio, y lo ruin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me da lo mismo:
Todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lamparas viejas
o por los dados con los que se jugo la túnica inconsutil:
por lo mas anodino, por lo mas obvio, por lo mas sutil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota nubia,
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
Cambio mi vida por un anillo de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenia en los dedos Carlo Magno: para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota y el santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que le llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida ,-al fiado-, por una fabrica de crepúsculos
con arreboles;
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra
o por su naricilla que esta en cualquier museo;
cambio mi vida por lamparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡ o por dos huequecillos minúsculos
-en las cienes- por donde se me fugue, en griseas podres,
toda la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...











lunes, 13 de agosto de 2007

El OJO DE DIOS


No sabemos si el Domingo fue el primer día de la creación o si fue el último. Sea como fuere, el Domingo se convierte en un día de bostezos , de abulia irreprimible, de un esplín sin fronteras, de nada que hacer, no tanto porque no haya nada que hacer sino porque no dejan hacer: La televisión, la entrada y salida de gentes de la casa, el ladrido de perro, cuando no, el aullido porque le jalan de la cola, la carcajada de cualquiera sin ningún propósito, la visita de un amigo desaprensivo,el teléfono que no para de sonar, el grito descompuesto del vecino y un largo etcétera que mas vale la pena no registrar.

Domingo, si fue el primer día de la creación, el día de "hágase la luz y la luz fue hecha", fue tal su impacto que nos cegó, nos cegó hasta de la luz de la razón a tal punto que, hoy seguimos dando palos de ciego a diestra y siniestra. Palos de ciego contra todo y contra todos sin ningún concierto. Por el contrario, si fue el último día de la creación entonces fue el día del gran bostezo: Me imagino a Dios, reclinado en una nube, muelle, resplandeciente,totalmente complacido por su creación, por su ingenio, tomando una taza de café de Colombia y fumando un buen tabaco habano, mirando por la pantalla gigante del cielo el magnifico espectáculo del planeta azul : Hay muchos fuegos artificiales en diferentes puntos del planeta, serán fuegos fatuos, pero no toma nota, es el dia de descanso, es el día del señor...

Los hombres,esos hombres que creo a " su imagen y semejanza",- de ellos mismos claro esta-, pasan de la zancadilla a la dentellada, de la dentellada a la puñalada, de la puñalada a la bomba, y de la bomba indiscriminada a la desaparición seleccionada de todos sus congéneres que no se le parecen por los cambios biológicos de adaptación territorial o por anodinas diferencias ideológicas. Dios en su infinita sabiduría nos hizo semejantes en el " libre albedrío", es decir, en la anarquía, no en el espíritu de concordia, ni en la caridad, ni en la voluntad de entendimiento, ni en el deseo de acertar en el ánimo de convivencia. Lo imagino en su descanso dominguero, mesándose los cabellos y soltando una sonora carcajada frente a la gran pantalla, la visión que tiene ante si, del planeta azul, no da para otra cosa. Ademas no hay nada tan reconfortante, que alivie mas el espíritu, que reírse de sus propios fracasos. De nuestros pequeños errores hacemos una tragedia, de nuestros grandes fracasos una sonora carcajada. Pero es domingo, el día de descanso, el día del Señor. Mañana sera otro día y se tomaran los correctivos a que haya lugar...

Si miramos bien las cosas Dios no nos hizo iguales sino diferentes, diferentes hasta en la diferencia, diferentes a él inclusive. Pero si lo hacemos notar los avispados nos hablan de "libre albedrío", es decir, de la anarquía, seguramente porque la creación también fue anarquica:Eva salio de una costilla de Adán y Adán del barro, he ahí la diferencia, lo que no se nos dice es de donde saco todo lo de mas, o, como mínimo, se nos hurta, al fin y a la postre tampoco a nosotros nos importa. Ahora bien, si queremos ser racionales, los científicos en un acto de responsabilidad suprema, como si se le pudiera pedir responsabilidad al "libre albedrío", nos hablan del BIG-BAN, de la tremenda explosión de la que todavía se escuchan sus ecos en la radiación de fondo de microondas, en Medio Oriente, en varios países Africanos, en Colombia, en Afganistán, en Irak y, en fin, allí donde el "libre albedrío" se utiliza con cualquier motivo. Pero dejemos de preocuparnos que hoy es domingo, el dia del Señor...

CURIOSIDAD


La vida es una curiosidad constante tanto más si se es niño.Perdemos la inocencia con la juventud y de adultos perdemos la memoria. Cinco años, cara y ojos de plato. Preguntas y más preguntas e insatisfacción constante. Prontas respuestas de fallido razonamiento. Y por qué y por qué y por qué....

Le gustaba el sonido de la radio, las voces saliendo de la pequeña caja...

-¿Donde están los hombres papá? ¿Donde? ¡En esa caja no caben es muy pequeñita! ¡Déjame verlos!

-Si. Si, ahí están. Son muy pequeñitos pero están ahí.

Se iba al trabajo y el niño, en tanto, le daba vueltas a la caja. Adentro tubos y cables. Giraba un botón y adentro se encendían múltiples lucesitas.

Regresaba del trabajo y el niño insistía.

-¿Papá donde están? ¿ Donde están los hombrecillos?

Una tarde cansado de darle vueltas a la caja, decidió buscar a los hombrecitos hasta encontrarlos. Desmonto tubo por tubo, pieza a pieza. Nada. No encontraba nada. Martillo en mano lo deshizo todo. No estaban. Todo rodaba por el piso ante su desconcierto. Aun se preguntaba, ¿Donde estaban?...

Su padre regreso al atardecer. La radio por el suelo hecha pedazos. La cara se le puso blanca de la ira y luego de un rojo intenso. Miro fijamente al niño sin proferir palabra. Miraba la radio y luego al niño. Silencio. Se encamino al sofá, se arrellano en él, se meso los cabellos, miro la radio, miro al niño, se sonrió y resignado pidió una taza de café.